APUNTE DE LAS RELACIONES HUMANAS XVII. CONFESIONES.

Hace ya mucho tiempo escuche una entrevista a una escritora famosa, ya entrada en los 50's, ella confesaba que si de algo se arrepentía en la vida es de haber sido tan mojigata, y no haberse permitido vivir muchas cosas que deseaba, de haber rechazado a alguien por ser demasiado tímida, conservadora o temerosa en el plano amoroso, entre otras cosas.  

No es la primera vez que yo había escuchado esa confesión, resulto ser muy común entre mujeres de pasados los 50's, o incluso en otras escritoras en la historia, precursoras del feminismo que incluso se permitieron "vivir lo que deseaban" hasta mitad de los 40's, otras simplemente tomaron decisiones contundentes como evitar el matrimonio o los hijos con tal de descubrirse a sí mismas fuera del rol que las sociedades deparan para cada individuo.

Esas declaraciones me acompañaron durante mucho tiempo, me aterraba que me pasará lo mismo, pensaba que cuando llegara a vieja o si me enfermaba,  tendría muchas historias que contar, experiencia y claridad,  así que en realidad se convirtieron en un punto de partida para entender realmente que es lo que yo busco al respecto de mi vida, como en la alegoría de En busca de la primavera que pinté durante la pandemia del Covid, de darme cuenta que a lo largo del tiempo nos cerramos muchas posibilidades a tomar esos regalos que la vida nos pone en frente, por temor, por prejuicio, por no voltearnos a ver al espejo y hablarnos con honestidad para resolver nuestros asuntos y heridas pendientes.

A veces creo que lo que busco no existe, es tan utópico como la nube en la que vivo.. pero creo que lo mas difícil en este tiempo de inmediatez y cultura de consumo, donde las relaciones mismas se han convertido en un mero botón de satisfacción temporal a alguna necesidad, es encontrar gente coherente, que coincida lo que siente, con lo que dice y lo que hace, o al menos que lo intente.. y es que cualquier persona puede prometer o ponerse un disfraz con tal de salirse con la suya, solo veamos lo que esta cultura de consumo ha hecho de la política,  en todas las esferas eh, le puedes caer bien,  gustar a cualquier persona, incluso te puede querer, pero lo difícil en cualquier modalidad de relación es la disponibilidad de aporte y compromiso real, de que cada quien asuma su gramo de responsabilidad y de coherencia, de sostener lo que dice que quiere. Es difícil coincidir con la gente que hable claro, que si quiere estar esta, y si no quiere estar lo dice.

Hoy ya no coincido con los vínculos ambiguos de gente que se acerca cuando se siente sola y se aleja cuando siente algo real o que implique algo que poner o algo que atender,  quienes llenan de palabras y expectativas que después no pueden sostener o no tienen la valentía de enfrentar y decir lo que pasa, al contrario, esas personas restan y ya ha dolido bastante.. 

Restan las personas que confunden, que solo buscan validación, egoístas que desaparecen sin explicar nada, que se comprometen y  te hacen sentir importante un día y desechable al otro. Las personas que suman son las que tienen conversaciones incomodas, las que son honestas, las que enfrentan, las que saben mostrarse vulnerables, que tienen la capacidad de expresarse y decir  lo que les pasa sin jugar a juegos psicológicos... porque miedo tenemos todos, miedo al rechazo, miedo a perder a la otra persona, miedo al juicio, pero ahí es donde sale la fuerza del espíritu para tomar el valor de decir lo que hay... El amor  y las relaciones todas no deberían de regularte, no deberían de llenarte de ansiedad o dudas, miedos y confusión durante mas tiempo del que te dan paz o claridad, eso no es una versión sana del amor ni de ningún tipo de relación.... y no es que uno no se equivoque o nos sintamos la unidad de medida de la moral, somos humanos, pero al menos ir hacia allá, intentarlo, hacer acciones que nos conduzcan a ser mejores personas, porque si nos hacemos mejores, nuestras sociedades también y nuestros problemas se resuelven, por pura capacidad, entrenamiento, visión y perspectiva de la realidad. 

Quizá el problema de este tiempo de ghosting, breadcrumbing, gashlighting  y apps es que hay una escasez de coherencia, de SUSTANCIA y de ganas de salir de la fantasía y  construir algo que dure mas que la emoción momentánea o la satisfacción de a 5 minutos... de construir algo mas humano y real como una amistad, un amor verdadero o lo placentero de un algo mas adulto donde cada quien sepa lo que hace y porque,  lo que mas duele o desencanta es toparte con alguien que te haga creer que si quiere construir un algo, que te haga creer que esta estableciendo cercanía, confianza, amistad, verdad  o cualquier decisión  o juego en conjunto y va a borrarse, poner escusas o  a desaparecer, cuando le apetezca quedar bien con alguien mas o por conveniencia  echando todo a la basura. Es difícil coincidir con gente que se tome mas en serio la vida, y a sí mismos,  que trate a los demás como personas, como un otro yo,   y que simplemente decida estar o no con la verdad en la mano, para sí mismo... decía por ahí un tal Jesús, "trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti", o  un Confucio , "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti", Un tal Tales de Mileto lo decía algo así, "Evita hacer lo que culparías en otros", o un tal Buda decía "No hieras a los demás con lo que te hace sufrir a ti", y los musulmanes tienen algo así como "Ninguno de ustedes cree verdaderamente hasta que desee para su hermano lo que desea para sí mismo"... todos esto convirtiéndose en un principio básico de la moral y la filosofía humana... 

Si tan solo nos permitiéramos valorar esos regalos que la vida nos da, cuidar a quien nos quiere, entender la motivación del otro y recibir lo que nos dan en buena lid, expresar nuestro afecto limpiamente venciendo el miedo, sin pensar tanto en los porque no, sino en los porque sí en aras de mejorar, de aportar,  de construir, viviríamos quizá mas acompañados, mas reconfortados y mas contentos en nuestra vorágine de vida que es mucho mas que supervivencia. 



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